La ciudad, el barrio, la calle donde vivimos son un innegable reflejo de lo que somos, de lo que hacemos. Nos retratan, nos definen, para en muchos casos, rodearnos y apoderarse de nuestros seres.
Por eso, la escena urbana, nos contiene a nosotros, como elemento indispensable de la misma. A pesar del deterioro en que hemos sumido a muchísimos de nuestros núcleos urbanos, aún somos capaces de crear y actuar positivamente. El reto está en convertir lo positivo en herencia para las generaciones futuras. El rescate de lo mejor de nosotros está en proceso. |
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