La vida es un viaje lleno de viajes.
Con caminos cortos, largos, cuesta arriba, cuesta abajo,
con sus curvas, sus rectas, el viento a favor, en contra... la cosa es caminar.
Por unos días coges todos los bártulos dejando a un lado
la atmósfera que bulle en las ciudades
y te vas en buena compañía con el hotel de cuatro estrellas, ¡digo ruedas!
Que más se puede pedir: buen tiempo, buena compañía y escalar un poco.
El olor a tierra mojada, musgo verde, hojas caídas en otoño,
madera, hierba cortada, primavera, salitre de mar, noche estrellada, calor al sol y frío a la sombra, magnesio,
roca, gatos, loctite y esparadrapo, frutos secos, comida.
El sonido de la txaranga jadeándote ánimos desde abajo,
los alborotos, los silencios, las risas, los encuentros,
las aventuras y desventuras, el cansancio, la superación...
caerte, levantarte, caerte y volverte a levantar.
Eso es escalar.
Estibaliz Diaz
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